
si sI yA Se, Ya Se kE rApIdO nO y He dEjAdO pEnDienTe oTrOz PoSt; pero PueS AhOrItA NeceCiTaBa habLaR De eL la VerdaD nO Se koMo uZtEdEz Se SienTan KiEro Zer ImpArCiAl PeRo mE kUeZta nO Lo NiEgo!!! dE kE HabLo DiRan AlGunOz....uMmMmm??? pUeZ hAbLo De eL pRimEr mAgo Kon gAfAz y UnA lecHuza :( sI Si...nO fUe HaRrY pOtTer!!! ...OhHhH!! fUcK!ªª DificIl ParA mI oK oK...eZe pRimer mAgO y Por CiErtO Es sKaTe!!! sE lLaMa tImoThY hUntEr!!!! cHekEn EztO ;)...
loS dAtOs Los SakE dE mi pRoFunDa inVeStIgAcIoN!!!!
A estas alturas del partido, el querer hablar de un origen de Harry Potter diferente al que ahora conocemos, sería incluso gratuito, especialmente por la cantidad de imitadores y versiones distintas del joven mago. Por lo tanto, el hablar de un cómic sobre un muchacho inglés, que usa anteojos, con una cicatriz en la frente, que tiene a un búho como mascota y que está marcado para ser uno de los magos más poderosos del mundo, sería simplemente darle juego a otro oportunista. Sin embargo, este caso es muy distinto, pues de quien hablamos es una creación de uno de los más grandes autores del cómic, y que, por si fuera poco, apareció antes que la creación de Rowling.
Timothy Hunter era un muchacho como cualquier otro, hasta que cuatro de los seres místicos más poderosos del Universo DC se acercan a él con una propuesta: cada uno de ellos le mostraría un aspecto de la realidad, y el joven tendría que elegir si continuaba su vida como una persona común y corriente, o abrazaba su destino como una pieza clave del mundo sobrenatural. Esta es la trama básica de Books of Magic, una mini serie de cuatro números escrita por Neil Gaiman, y en donde cada uno de ellos, realizado en formato prestige, tenía como autor a un dibujante distinto. El joven Hunter es guiado por Phantom Stranger por el pasado del Universo DC; John Constantine le mostrará el presente; Doctor Occult las demás dimensiones, y Mister E uno de los posibles futuros.
Aunque originalmente se tenía planeado convertir a Tim en una serie regular, funcionó mucho mejor como un personaje recurrente dentro de la línea Vertigo, en donde tuvo varias apariciones, en todas ellas con historias mucho más profundas y llenas de filosofía de las que originalmente se planeaba para el título, por lo que, si bien salió ganando en cuanto a narrativa, repercutió duramente en su posible popularidad.
Lo cierto es que Books of Magic y las demás mini-series que se desprendieron de la misma, resultaron ser demasiado complejas para el lector promedio, por lo que comercialmente no fueron un éxito. Sin embargo, la crítica se deshizo en elogios ante la misma, que fue también la que le abrió las puertas a lo que sería el nuevo Universo Místico DC, que si bien ondulaba entre los título regulares y los de Vertigo, llegó a adquirir una riqueza enorme, mucho de lo cual se le debe al mismo Gaiman.
Un aspecto interesante es que, a pesar de las asombrosas similitudes que existen entre ambos personajes, es casi imposible decir que uno sea plagio del otro. Ciertamente, Books of Magic apareció primero, pero la diferencia fue realmente de semanas, y considerando el tamaño del libro, es casi imposible que haya escrito La Piedra Filosofal copiando a Gaiman, así que sólo se le puede clasificar como una enorme coincidencia. Por otro lado, la propuesta de Gaiman es mucho más profunda y madura que la Rowling, así que las similitudes no pasan de ser puramente cosméticas.
LOS LIBROS DE LA MAGIA
Transcurridos catorce años desde su publicación como miniserie de cuatro números, Los Libros de La Magia fue reeditada el pasado mes de junio por Planeta DeAgostini Cómics en un único tomo recopilatorio. Y pese a no alcanzar las cotas de calidad de su indiscutible obra maestra (The Sandman), vale la pena echar la vista atrás y comentar los aspectos más destacados de la miniserie guionizada por Neil Gaiman.
SINOPSIS: ”Tim Hunter vive una existencia como la de cualquier otro joven inglés, hasta cuatro misteriosos personajes irrumpen en su vida. John Constantine, el Dr. Occult, el Fantasma Errante y Mister E. harán las veces de anfitriones en un revelador viaje iniciático por el mundo de la magia, tan sorprendente como aterrador. La intención última es que, quien está llamado a ser el mayor mago de la historia, decida si quiere que la magia forme parte de su vida”.
Partiendo de esta atractiva premisa inicial, Gaiman indaga en temas recurrentes en su abultada bibliografía (lo onírico, esotérico y fantástico) para presentar, recapitular y profundizar en la vertiente mágica del Universo DC, propiciando la aparición, con diversos grados de protagonismo, de múltiples personajes que a buen seguro resultarán familiares al lector versado en las colecciones de la Distinguida Competencia en general, y el sello Vértigo en particular. Durante este apasionante viaje, Hunter recibirá las oportunas explicaciones por parte de sus cuatro anfitriones, curtidos y versados en las artes místicas, aunque con caracteres contrapuestos: cuatro perspectivas casi antagónicas que proporcionarán tanto al lector como al protagonista una completa visión acerca de de las bondades, los misterios y peligros de un mundo tan cautivador como aterrador. Pero tan interesantes como los pasajes en los que el lector es testigo del descubrimiento de un nuevo plano de existencia por parte del joven Timothy, son el resto de secuencias, en las que John Constantine y compañía (jocosamente llamada por el propio Constantine “La Brigada de la Gabardina”) departen acerca de cómo afrontar lo que parece ser una trascendental y peliaguda tarea, haciendo ver al lector el importante papel que Hunter puede llegar a desempeñar en el futuro de la Humanidad.
Estos elementos argumentales son llevados a la práctica con mayor o menor fortuna por un imaginativo Neil Gaiman que, aunque parece poner todo su empeño en ello, no logra dotar a sus guiones de un ritmo ágil, sólido y consistente, necesario para mantener vivo el interés del lector durante las 192 páginas que componen esta historia. Probablemente pesa demasiado el hecho de pretender repasar y dotar de coherencia interna a todo el universo mágico de DC Comics en apenas 4 números de 48 páginas cada uno, tarea titánica que a buen seguro se habría desarrollado de forma más satisfactoria de haber contado con un mayor número de páginas. Sin embargo, más que pretender que se deduzca de estas palabras mi descontento con el resultado final, opino que en ese punto radica la razón última de que esta obra, en lugar de ser sobresaliente, alcance un (más que merecido) notable en mi baremo particular.
En cuanto al apartado gráfico, comentar que el trabajo realizado por Bolton, Vess, Hampton y Johnson es más que suficiente para justificar el desembolso de los casi 13 € que cuesta este tomo. Cada uno con su peculiar estilo, dan vida y forma a mundos pretéritos y futuros, mundos fantasiosos, crueles, alegres, esperanzadores, y deprimentes. Una variedad de planos de la realidad plasmados y reflejados por los autores de forma ejemplar, empleando técnicas y recursos que no hacen sino dotar al conjunto de la obra de una enriquecedora heterogeneidad que lejos de ser un mero artificio a modo de muestrario del talento de los artistas, está plenamente justificada, redundando en todo momento en beneficio de la historia.
En resumidas cuentas, un cómic que, pese a contar con pequeños altibajos en el interés y fluidez de la historia, suma más méritos que defectos, mostrándose como una lectura igualmente disfrutable de forma autónoma, o como precursora de la serie regular que actualmente publica Planeta DeAgostini Cómics (acerca de la cual planeo escribir en este blog), así como la miniserie Vida en Tiempos de Guerra. Seguiremos de cerca las andanzas de Tim Hunter.